Comimos en el bar más legendario de Trelew y nos contaron secretos que no están en los libros
El Touring Club de Trelew es uno de esos lugares que uno no puede simplemente “visitar”. A este bar clásico hay que vivirlo. Desde que entrás, sabés que no estás en un lugar cualquiera. Te lo dicen las paredes tapizadas de fotos, recortes de diarios amarillentos, botellas antiguas y hasta un Gauchito Mundial ’78 que cuelga con la albicelente de capa como quien cuelga recuerdos. No exageramos si decimos que hay energía en el aire. Algo late ahí adentro.
Nos recibió Rafael Fernández, el actual propietario, con una sonrisa y muchas ganas de compartir su testimonio. Él y su hermano, actualmente, son los guardianes de miles de anécdotas, mitos y verdades que pasaron entre esas mesas y habitaciones.
El día que Saint-Exupéry cruzó la puerta
[caption id="attachment_6640" align="aligncenter" width="608"] La primera cafetera del Touring Club Bar de Trelew, fue hecha en Argentina, y tiene la firma de su productor.[/caption]
Entre una anécdota y otra, Rafael nos muestra la mesa del bar en donde se sentó a descansar y recargar energías nada menos que Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito. Estuvo en Trelew mientras trabajaba como piloto del correo aéreo en la Patagonia, y muchos aseguran que el desierto patagónico fue inspiración para varias de sus obras.
Imaginate dormir en la misma pieza que ese tipo. Lo dijimos y lo repetimos: esto no es un hotel común, ya que el año que viene cumple 100 años y muchas celebridades pasaron por sus cuartos.
La habitación de los forajidos
[caption id="attachment_6641" align="aligncenter" width="608"] La habitación donde se alojó Butch Cassidy en el hotel Touring Club de Trelew. Increible!![/caption]
si hablamos de leyendas, la historia más picante es la de Butch Cassidy, Sundance Kid y Ethel Place. Sí, los bandidos más famosos del Lejano Oeste también anduvieron por estas tierras... ¡y durmieron en el Touring Club!
La habitación en la que se alojaron sigue intacta, conservada como una joya temática. Podés visitarla y sentir ese cosquilleo de saber que ahí durmieron, pensaron, y tal vez conspiraron los integrantes de la Wild Bunch, una banda que tenía a medio Estados Unidos tras sus pasos y por los que pagaban una recompensa muy abultada.
De presidentes y palmeras
Pero no todo es forajido y novela. En 1899, el Touring Club recibió al mismísimo Julio Argentino Roca, y durante el siglo XX, fue parada habitual de políticos, artistas, aventureros y toda clase de personajes. Afuera, el patio de la palmera sigue siendo un rincón perfecto para charlar largo, tomar algo fresco y pensar en todo lo que esa palmera ha visto.
Almorzar con historia: menú, ambiente y recomendaciones
Pedimos un almuerzo clásico para seguir con el cronograma de viaje: pizza con gaseosa ( y al otro día el sándwich especial de Jamón crudo y queso). Todo rico, hecho en el momento y sin vueltas. Pero lo mejor no estaba solo en el plato. Lo mejor era levantar la vista y leer las paredes, escuchar a los mozos, ver entrar a los vecinos, y darte cuenta de que estás comiendo en el mismo lugar donde se escribió parte de la historia de la Patagonia.
Después, café con leche y medialunas mirando una portada del diario “El Chubut” del año ‘47. ¿Qué más querés?